No pases de largo, desata la compasión.

No te pases de largo.
Sacerdote, levita o samaritano (Lc 10.25-37). ¿Quién eres cuando Dios te hace pasar junto a una persona que fue robada por el ladrón que además destruye? Ante matrimonios rotos, jóvenes con casa pero sin hogar, niños sin enseñanza,  enfermos sin esperanza, ancianos abandonados ¿Rehuyes y encuentras justificaciones para pasar de largo? O renuncias a tus planes, inviertes tu tiempo y usas tus  bienes para salvar y sanar al herido. Imagina al samaritano diciendo "mi ministerio no son los hombres asaltados". Muchos decimos ser bíblicos,  hasta que la biblia que estudiamos nos lleva al punto que debemos decidir entre preservar nuestra vida o darla (Lc 17.33); en ese momento nos volvemos seres racionales que evalúamos con base en costo-beneficio, o peor aún, según nuestras comodidades o prejuicios. Muchos aman al Dios que bendice, prospera y sana,  pero desprecian al Jesucristo que se presenta a la puerta desnudo, hambriento o que no puede venir al reino porque esta preso (Mt 27.35-40). Atender al caído y amar a tal Dios implica despreciar tus tesoros terrenales, tu tiempo, tus hobbies y tus deseos de éxito y grandeza, para desatar un tesoro celestial, la compasion (Mt 6.19-20). Allí nace y se desarrolla el lider-siervo, cuando dejamos de ser religiosos y prejuiciosos, y movidos a compasión no volteamos a los lados para ver quien más debe hacerlo, o de plano pasamos de largo, sino que miramos a nuestra bolsa y vemos que Dios nos ha provisto con aceite y vino para sanar, con medios para llevar y dinero para invertir en la salvación y restauración de otros.
 

Dr. Carlos Noé Hernández

PhD en Liderazgo Organizacional, Regent U.
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